El dato publicado por Infobae y confirmado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) junto al Hospital Garrahan resulta tan duro como preocupante: el 82% de los niños que viajan en moto en Argentina no usa casco. Esto se traduce, año tras año, en una cifra trágica: entre 120 y 150 menores fallecen en siniestros viales sobre dos ruedas, y uno de cada cuatro sobrevivientes queda con secuelas permanentes.
La costumbre de trasladar a los más pequeños sin protección es particularmente visible en provincias del norte como Chaco, Formosa, Tucumán, Santiago del Estero y Misiones, donde más del 40% de las motos circulan con al menos un menor a bordo, en muchos casos sin ningún tipo de medida de seguridad.

Foto: Todo Jujuy
Seguridad vial infantil en Argentina: estadísticas y riesgos
El Observatorio Vial Nacional señala que apenas el 18,2% de los chicos transportados en moto utiliza casco. El resto viaja desprotegido, en brazos o incluso de pie, expuesto a lesiones graves en un vehículo que ya de por sí es el más vulnerable del tránsito.
La Fundación Trauma agrega un dato técnico relevante: no usar casco triplica el riesgo de sufrir lesiones cerebrales graves y cuadruplica las probabilidades de morir en un accidente. El Hospital de Niños de Córdoba recuerda que el casco puede reducir hasta un 70% los traumatismos en la cabeza, un aspecto aún más crítico en menores, cuyo cráneo se encuentra en desarrollo.
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Concientización y campañas: del reclamo social a la acción
La falta de recursos también incide. Un casco infantil homologado cuesta entre 30.000 y 110.000 argentinos (22 a 80 dólares), cifra inalcanzable para muchas familias. Algunos municipios como Resistencia, La Banda o Posadas implementaron programas de entrega gratuita de cascos, aunque con alcance limitado.
En paralelo, la ONG Luchemos por la Vida lanzó la campaña “Cuidate, vos que tenés cerebro, usá casco”, destinada a reforzar el mensaje de que la prevención salva vidas. Esta iniciativa se suma a otras como “Regalale un casco, no un susto”, enfocadas en instalar el uso del casco infantil como un acto de responsabilidad adulta y no como una elección secundaria.
Incluso el ámbito privado colabora: compañías de seguros y exdeportistas, como el multicampeón de motociclismo Sebastián Porto, advierten sobre el peligro de subirse a una moto sin casco “aunque sea por trayectos cortos”, ya que un accidente puede “cambiar una vida en segundos”.
¿A qué edad pueden ir los niños en moto en Argentina?
La Ley Nacional de Tránsito 24.449 exige que todos los ocupantes de una motocicleta, incluidos los menores, utilicen casco homologado. No fija una edad mínima, pero sí establece que el pasajero debe poder apoyar los pies en los estribos. En la práctica, esto significa que la seguridad depende tanto de la condición física del niño como de la responsabilidad de los adultos que lo transportan.
Una deuda pendiente en prevención
Los datos son contundentes y las consecuencias, irreversibles. La situación de los niños en moto sin casco en Argentina refleja un déficit estructural de la seguridad vial: escaso control estatal, desigualdad social y una baja percepción del riesgo.
Las campañas de Luchemos por la Vida y otras organizaciones marcan un camino posible, pero aún insuficiente frente a un problema que involucra tanto a la sociedad civil como al Estado. Si algo queda claro es que el casco no es un accesorio: es el recurso más efectivo para salvar vidas.
Foto portada: La Capital






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