Durante años, “moto china” fue casi un insulto técnico. Plásticos débiles, motores impredecibles, postventa inexistente. No era un mito: era una etapa industrial.
La MITT GT-K 750 aparece justo cuando esa etapa empieza a quedar atrás. Y no lo hace con una naked básica ni con un scooter urbano. Lo hace con una gran turismo de media cilindrada completamente equipada y con ambición global. Y ahí es donde el debate se vuelve incómodo.

MITT no es un experimento improvisado
Detrás de la marca está Jets Marivent, grupo español con más de 35 años de actividad internacional en motocicletas, vehículos recreativos y distribución multimarca en Europa, África y América Latina.
MITT no nació ayer ni es un importador oportunista. Lleva más de tres décadas evolucionando su catálogo y consolidando red comercial en varios mercados. Eso importa. Porque la GT-K 750 no es un intento aislado: es una declaración de posicionamiento.
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Ingeniería suiza, diseño italiano y producción china
La moto se desarrolla junto a Jedi Motor, fabricante que suministra unidades incluso a fuerzas de seguridad en China. Pero el dato clave es otro. El motor bicilíndrico de 730 cc contó con la intervención de Suter Racing, ingeniería suiza especializada en competición.
El chasis perimetral de aluminio fue diseñado por Marabese Design, estudio responsable de modelos como la Triumph Tiger 1050. Los frenos son Brembo. El ABS es Bosch. Los neumáticos, Pirelli Angel GT. Esto ya no es copia. Es integración global.

Una routière que rompe la lógica del precio
Por 10.995 euros (con hasta 5 años de garantía en algunos mercados), la GT-K 750 ofrece:
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Carenado integral
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Maletas laterales de 20 L
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Pantalla eléctrica
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Asiento y puños calefactados
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TFT de 12,3” con Mirror-Link
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Sistema keyless
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Tres tomas de corriente
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Tanque de 24 litros
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Embrague antirrebote
En marcas japonesas o europeas tradicionales, esta dotación implica escalar varios miles de euros más. En esta gran turismo viene de serie.
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Ficha técnica comentada de la MITT GT-K 750
- Motor: 730 cc bicilíndrico DOHC → arquitectura moderna y asistencia Bosch en inyección y ECU.
- Potencia: 75 CV a 8.500 rpm → suficiente para turismo real sin pretensiones deportivas exageradas.
- Par: 71 Nm a 6.700 rpm → entrega utilizable y lógica para viajar cargado.
- Bastidor: Deltabox de aluminio → rigidez estructural poco habitual en este rango de precio.
- Frenos: Doble disco 298 mm con pinzas Brembo radiales + ABS Bosch → estándar premium.
- Suspensiones: Horquilla invertida regulable + monoamortiguador con bieletas → enfoque rutero estable.
- Peso: 225 kg → coherente con su planteo GT.
- Consumo declarado: 4,6 l/100 km → autonomía amplia gracias a 24 L de depósito.
No es una superbike. Es una gran turismo racional.

La pregunta que ya no se responde sola
Hace diez años la respuesta a “¿comprarías una moto china?” era automática. Hoy la pregunta es distinta ¿Comprarías una moto con ingeniería suiza, diseño italiano, frenos italianos y electrónica alemana, ensamblada en China bajo control europeo? La MITT GT-K 750 obliga a cambiar el marco mental. Porque si el producto cumple en fiabilidad a medio plazo, el prejuicio pierde sustento.
¿Qué es la MITT GT-K 750?
Es una gran turismo china bicilíndrica de 730 cc y 75 CV con diseño europeo, frenos Brembo, ABS Bosch y equipamiento completo, comercializada por MITT en Europa a precio competitivo.

Cuando el origen deja de ser el problema
La industria china pasó años copiando. Ahora contrata talento europeo y compra componentes de primer nivel. La GT-K 750 puede ser un éxito o puede enfrentar ajustes en el tiempo. Eso lo dirán los kilómetros. Pero algo es innegable: ya no se está ante “una moto china barata”, sino ante una moto global que compite por argumentos.
Y ese cambio, para muchos, es más difícil de aceptar que cualquier cifra de potencia.
VÍA | Mitt Motors







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