En la última edición de EICMA 2025, el mayor salón europeo de la industria, Bosch no solo celebró un hito histórico: los 30 años del ABS para motocicletas. También dejó una señal clara hacia dónde apunta el próximo salto en seguridad activa. En una entrevista concedida a Motorcycle News, la compañía alemana expuso su visión sobre un futuro en el que las motos se comuniquen entre sí para prevenir accidentes antes de que ocurran.
Geoff Liersch, director de programas de dos ruedas y deportes de motor de Bosch, fue directo: «la conectividad basada en la nube puede reducir accidentes y acortar los tiempos de reacción de los motociclistas. No se trata de una idea abstracta, sino de una evolución lógica de sistemas que ya existen».

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De los sensores al intercambio de información
Bosch fue pionera en el desarrollo del ABS para motos en 1995, cuando lo introdujo en la Kawasaki GPZ1100. Desde entonces, su arquitectura de seguridad creció en complejidad: radares, unidades inerciales, control de estabilidad y software trabajan hoy de forma coordinada.
Esa base tecnológica es la que permitiría el siguiente paso: que las motocicletas compartan datos relevantes del entorno. Un bache en una curva, una frenada brusca, un cambio repentino en la adherencia o una condición climática adversa podrían ser detectados por una moto y comunicados automáticamente a las que circulan detrás, incluso antes de que el piloto llegue a la zona de riesgo.
ARAS y el primer paso a la producción real
La segunda generación de los sistemas avanzados de asistencia al conductor basados en radar (ARAS) marca un punto de inflexión. Su debut en producción llegará con la KTM 1390 Super Adventure S Evo 2026, capaz de frenar automáticamente, mantener distancia con el vehículo precedente y asistir en tráfico denso.
Para Bosch, estos sistemas aparecerán primero en modelos de alta gama, pero el objetivo es claro: escalar la tecnología hacia motocicletas más accesibles e incluso al segmento de scooters, donde la asistencia automática podría tener un impacto directo en la seguridad vial.

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Conducción en grupo, otro terreno a explorar
La conectividad también promete cambiar la dinámica de los viajes en grupo. Bosch ya trabaja con funciones que ajustan la velocidad para mantener distancias constantes, y en el futuro imagina motos que avisen electrónicamente una frenada antes de que ocurra, reduciendo casi a cero el tiempo de reacción.
Cuando la moto empieza a “hablar” con el entorno
Durante décadas, la seguridad en motocicletas se centró en proteger al piloto cuando el error ya había ocurrido. La visión de Bosch plantea algo distinto: anticipar el riesgo, compartir la información y convertir a cada moto en un nodo activo de prevención. No es ciencia ficción ni marketing futurista. Es la consecuencia natural de treinta años de evolución tecnológica. Y, como suele pasar en esta industria, el cambio empieza arriba… pero termina redefiniendo la experiencia de todos.







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