La Koolt C1 es una preparación sobre una Kawasaki KZ400.
Durante un viaje por Estados Unidos, el preparador italiano Stefan Lantschner se sintió inspirado para crear una Café Racer personalizada. Nunca antes había visto el nuevo estilo ‘throwback’, e inmediatamente se enamoró. Tan pronto como regresó a Italia, empezó a buscar una moto donante, que resultó ser una Kawasaki KZ400 B2 de 1984.
Koolt C1: mirada actual, esencia ochentosa
Después de cuatro años, Lantschner sintió que era el momento de reconstruir una moto gemela totalmente personalizada. Por suerte, la llamada Kawasaki Koolt C1 resultó ser mejor que el primer intento y el resultado final está a la vista.
«Básicamente construí esta moto dos veces», dijo Lantschner. «Para la segunda vez, calculo que me llevó más o menos 120 horas», afirmó el preparador.

No sólo cosmética
Insatisfecho con su anterior trabajo en el chasis de la KZ, Lantschner desnudó el cuadro. En primer lugar, fabricó un nuevo subchasis y luego integró un piloto trasero LED en el colín. A continuación, recortó los estribos del pasajero y los raíles de soporte del bastidor para simplificar aún más la forma.
Un juego de llantas de ‘barras’ sustituyó a las antiguas llantas de rayos de acero, y una pinza de freno Brembo proporciona una mordiente más que suficiente para esta ‘vintage’ de media cilindrada.

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Tonos retro y neumáticos blandos
La comodidad del piloto también fue una prioridad en la construcción. Para ello, se instaló un asiento más blando y unos amortiguadores actualizados para suavizar la conducción. El manubrio, por su parte, es de una sola pieza y las estriberas traseras también ajustaron la ergonomía del puesto de conducción al gusto de Lantschner.
Asimismo, el nuevo sistema de escape no contribuye precisamente a la comodidad encima de la moto, pero sin duda da que hablar por su intrincado diseño. Sin duda, pocas veces habrás visto unas formas así en unos tubos de escape.

La nueva pintura es el complemento perfecto para el diseño radical del sistema de escape. Los gráficos retro y la paleta de colores contemporánea, trasladan a la creación de Lantschner a la década de 2020, sin perder rasgos originales de esta moto de los 80. Pero, a pesar de su atractivo aspecto, Lantschner quiso que la KZ personalizada sea funcional.

«El mayor cambio, sin embargo, se produjo al montar los neumáticos más blandos. Permiten inclinarse mucho más que con los originales», admitió Lantschner. «El freno delantero también permite frenar más tarde, lo que la convierte en una moto muy divertida para recorrer las carreteras de montaña».
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VÍA | Motor1







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