Hablar de Bugatti es hablar de lujo extremo, potencia desmedida y exclusividad sin concesiones. Trasladar ese ADN al universo de las motos no es sencillo, y menos aún cuando la base es una Harley-Davidson Softail Slim. Sin embargo, el taller suizo Bündnerbike asumió el desafío y dio forma a una preparación que busca unir dos mundos aparentemente opuestos: el custom americano y el superdeportivo europeo.
A diferencia de otros proyectos crossover oficiales —como la Ducati Diavel for Bentley o la KTM Brabus—, esta Bugatti no nace de una alianza entre marcas, sino de una reinterpretación estética y técnica desde el universo del custom.

La silueta es más larga, baja y agresiva que la Softail Slim original.
Diseño: más superdeportivo que cruiser
La conexión directa con Bugatti se expresa casi exclusivamente a través del color. El esquema negro profundo con acentos azules recorre toda la moto como una firma visual, evocando los clásicos tonos de Molsheim. No hay logotipos excesivos ni guiños obvios: la pintura es el nexo conceptual.
Más allá del color, la transformación es radical. La silueta es más larga, baja y agresiva que la Softail Slim original, hasta el punto de que resulta difícil reconocer la moto base. Las llantas de disco de 18 pulgadas, completamente negras, refuerzan una estética limpia y contundente, casi escultórica.

Tanque bipartito de la Harley-Davidson Bugatti de Bündnerbike

Asiento autoportante integrado
Parte ciclo de alto nivel
El apartado técnico acompaña el impacto visual. Delante aparece una horquilla invertida Öhlins, un componente poco habitual en este tipo de preparaciones, mientras que el sistema de frenos confía en Brembo, con comandos manuales personalizados conectados al manubrio propio de Bündnerbike.
El tanque de combustible, de diseño bipartido, fluye hacia un asiento autoportante integrado, que crea una línea continua que culmina en un guardabarros trasero minimalista con iluminación integrada. Todo está pensado para reforzar una imagen de moto-concepto funcional.

Un guardabarros trasero minimalista con iluminación integrada deja ver casi totalmente el imponente rodado.
Mecánica: músculo Harley, sonido afinado
No se han comunicado modificaciones internas en el motor, lo que sugiere que Bündnerbike confió en la base mecánica original. Eso sí, el conjunto respira a través de un escape KessTech, que aporta carácter sonoro y presencia acorde al concepto.

El sistema de frenos confía en Brembo, con comandos manuales personalizados conectados al manubrio.
Exclusividad sin cifras
El precio no fue revelado, pero está claro que esta Bugatti sobre dos ruedas se mueve en el terreno de lo exclusivo. Más cara que una Softail Slim estándar y lejos del custom convencional, esta preparación demuestra que el lenguaje del superdeportivo también puede hablarse en clave Harley-Davidson.






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